Un estudio basado en registros parroquiales documenta cómo una epidemia de sarampión impactó comunidades serranas entre 1804 y 1806, evidenciando la influencia de rutas comerciales en la propagación de enfermedades.
Una investigación de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) reconstruyó la dinámica social y epidemiológica en Sinaloa durante el siglo XIX, revelando cómo los arrieros jugaron un papel clave en la propagación del sarampión entre comunidades serranas.
El estudio, encabezado por la historiadora Venecia Lara Caldera, se basó en el análisis de documentos parroquiales conocidos como “partidas de entierro”, registros elaborados por sacerdotes entre 1804 y 1806 que detallaban causas de muerte y características de los difuntos.

A partir de estos archivos, se identificó un aumento significativo en la mortalidad en zonas como Cosalá y Badiraguato, donde la epidemia afectó principalmente a niños, aunque también se documentaron fallecimientos de adultos en distintas comunidades.
La investigación señala que el virus llegó desde el sur del país a través de los arrieros, quienes fungían como el principal medio de transporte y comercio en la época, conectando regiones y facilitando, sin saberlo, la propagación de enfermedades.
Uno de los hallazgos más relevantes es la diferencia en el impacto del virus entre poblaciones. En comunidades donde el sarampión era nuevo, se registró una alta mortalidad tanto en adultos como en menores, debido a la falta de inmunidad. En contraste, en localidades con antecedentes de brotes, los adultos mostraban mayor resistencia y las defunciones se concentraban en la población infantil.
La investigadora destacó que este tipo de estudios no solo permite comprender los efectos de las epidemias en el pasado, sino también reconstruir aspectos sociales, económicos y culturales de la región, ofreciendo una visión más completa de la vida en Sinaloa durante ese periodo.
